sábado, 6 de noviembre de 2010

causas de sufrimiento


                Nuestra sed espiritual está siempre presente, es una necesidad intrínseca de nuestra alma, y si las condiciones ambientales no pueden  satisfacer esta sed nos sentiremos desconectados del mundo, solos y angustiados.

                Venimos al mundo con una carga que no elegimos pero que nos marcará para el resto de nuestras vidas, de niños tenemos la imperante necesidad de sentirnos amados, protegidos y tenidos en cuenta en nuestra familia, aprendemos a relacionarnos con el mundo imitando a nuestros padres, así es cómo adquirimos nuestros patrones o rasgos de personalidad, el niño entra a desempeñar un determinado rol dentro de la familia, dependiendo de las circunstancias en las que nace( el número que ocupa con los hermanos, si viene a substituir a algún familiar)  y el deseo que sus padres proyectan sobre él ( si lo deseaban con otro sexo, las expectativas y esperanzas que tienen puestas en él).

                Así se van forjando improntas en nuestro inconsciente, que pueden tomar la forma de promesas que hacemos ante el mundo  ( no podré superar nunca a mis padres, por lo que no me permito triunfar,  nadie puede quererme por que no soy digno de ello, no puedo confiar en la gente, tengo que luchar para sobrevivir en este mundo).

Andamos por la vida queriendo cambiar  las causas que nos producen sufrimiento pero ignoramos la fuerza que estas promesas ejercen sobre nosotros.


                El cuerpo emocional se constituye en su profundidad de las emociones que sentimos  en  nuestra infancia, y de la relación que creamos con el objeto de nuestro amor.  (Relaciones de identificación, fusión, proyección, etc), de manera que estas emociones siguen teniendo su fuerza y de hecho son la base de nuestro cuerpo emocional cómo adultos.

Podríamos pensar entonces que si nuestras emociones están marcadas por la infancia, entonces tendríamos poco margen para cambiar y evolucionar, actualizando nuestras emociones a nuestro nivel de conciencia, lo que ocurre es que cuando ampliamos nuestro nivel de conciencia se produce la alquimia y el cuerpo emocional puede mutar en  emociones  de mayor  paz, serenidad y lucidez.

Por esto el psicoanálisis no resulta eficaz para el cambio necesario en el cuerpo emocional del ser humano actual, la mayoría de personas tienen  el cuerpo emocional de un niño, cómo mucho de un adolescente, y están totalmente identificadas con esas promesas que hicieron, el psicoanálisis puede ayudarles a tomar consciencia de estas promesas, pero para cambiar se hace necesario una evolución en la conciencia, pues un simple análisis racional de sus causas no produce ninguna transformación.

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