jueves, 7 de octubre de 2010
El niño necesita crear ese otro yo, una careta ...
Los adultos de su entorno esperan de él algo que no es, requieren un orden que no es el suyo, unas respuestas a preguntas que no puede entender, comportamientos cuya estructura ideológica o social no corresponden en absoluto a su naturaleza instintiva. Y como el niño no puede marcharse, cambiar de padres o de entorno cultural, como haría un adulto que llegara a un puesto de trabajo en el que no puede entender lo que se espera de él y simplemente termina despidiéndose, el niño debe montarse un personaje colateral que más o menos responda a lo que se espera de él. Por otra parte como los padres o quien lo cuida han de tener forzosamente razón, porque de otra manera él sentiría que su supervivencia está amenazada, cualquier fallo en ejecutar bien ese personaje sobrepuesto lo atribuye a él mismo y aparecen las culpabilidades y erosiones en la autoestima que no tienen sentido en cualquier otra especie viva, ni tampoco lo tendrían respecto de su propia naturaleza.
Juan Trigo
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