domingo, 21 de noviembre de 2010

El Hombre Urbanizado.


La característica fundamental del hombre urbanizado puede definirse en una sola emoción: El miedo.
Se trata de un miedo paranoico, autoinducido, que no está provocado por ningún peligro en concreto, se observa claramente en la arquitectura: las casas todas pegadas y divididas en bloques, un muro de separación que divide la zona de jardín y las pistas deportivas  y otro muro que separa el exterior-peligro del interior de la urbanización, todo el complejo en sí parece una fortaleza inexpugnable, las ventanas de las casas  tienen todas rejas metálicas, en la entrada principal un gran letrero rojo reza: “Propiedad Privada, Prohibido el Paso”. Este gran cartel es interiorizado en las mentes de los residentes como un mantra, las 4 Ps sagradas: Propiedad: yo me separo del resto por poseer una propiedad que debo defender de los demás que quieren robármela, Privada: Esta propiedad es mía exclusivamente, nadie puede beneficiarse de su  uso nada más que yo y mi familia,  Prohibido el Paso: La palabra Prohibido siempre estará presente en la mente del hombre urbanizado, creando todo un inventario de prohibiciones para limitar sus pasos a lo largo de la vida.
Cabría pensar que esta urbanización conscientemente separada y aislada de su entorno puede constituir toda una comunidad, sin embargo el hombre urbanizado vive en permanente conflicto  y desconfianza con sus vecinos de comunidad, debido a esta mentalidad privada considera a sus vecinos cómo competidores en el beneficio de los recursos de la comunidad (piscina, barbacoa, parque, pistas deportivas) , los vínculos que mantiene con sus vecinos están inseminados de esta desconfianza, ya que todo lo que no es él y su familia es considerado cómo peligro potencial, además, la urbanización está compuesta por familias muy diversas, provenientes de distintas zona geográficas y de distinto nivel adquisitivo. Esto hace que resulte complicado identificarse con el otro, cuyo bagaje y procedencia puede ser muy distinta.
Un ejemplo representativo de la vida urbanizada puedo serlo yo y mi familia: desde niño fuí socializado en la necesidad de unos límites claros y definidos, yo salía de mi urbanización fortaleza después de atravesar dos puertas y llegaba al colegio-cárcel, en este colegio cárcel permanecía el día completo,  digo colegio-cárcel por que la arquitectura de este colegio es similar al de una cárcel, con vallas altas y edificios cuadrados, y porque emocionalmente es vivida cómo una cárcel, existe una separación por edades con otra valla en su interior, el entorno físico dónde un niño se desarrolla condiciona su mentalidad, un entorno con tantas vallas de separación y arquitectura cuadrada condiciona una pensamiento de separar elementos, una mentalidad muy rígida y sin capacidad de percibir la realidad, obsesionados  con delimitar nuestra propiedad vivimos encerrados toda la vida entre cuatro paredes: la urbanización-fortaleza, el colegio-cárcel, el coche y la oficina cuándo somos mayores, a nivel psíquico, permanecemos enclaustrados en nuestra propia mente-prisión, incapaces de percibir la verdadera bastedad del universo dónde vivimos.
Esta socialización que sufre el hombre urbanizado obsesionado con delimitar todo el espacio dónde habita y paranoico del temor  a que le roben su propiedad, le convierte en un ser desconfiado que necesita por encima de todo seguridad. Toda su vida girará en torno a pedir cada vez mayor seguridad, se trata cómo sabemos de un círculo vicioso dónde el miedo hace buscar seguridad, pero al percibir que es posible mayor seguridad vuelve a aparecer el miedo, y este círculo no tiene fin.

El trauma que supone nacer y crecer en una familia urbanizada dura toda la vida, ahora es cuando empiezo a percibir sus nefastas consecuencias.
Durante todo el crecimiento el temor al exterior de la urbanización siempre estuvo presente en mi vida, en la televisión hablaban de asesinatos y robos, yo creía vivir en un oasis dentro de un desierto de barbarie humana, de hecho, mi juego preferido era fantasear con que vivía en una fortaleza que debía defender ante mis enemigos del exterior, simbólicamente estaba elaborando lo que percibía a mi alrededor.
Creces con ese miedo y esa inseguridad que te impiden explorar el mundo, arriesgarte.
En el colegio, el niño debe sobrevivir a la edu-castración de sus potencialidades naturales, sometido a un férreo horario es evaluado y controlado, sometido a una presión constante por parte de los profesores, por una educación cuyo objetivo es eliminar toda creatividad o talento especial  en el niño para instaurar unos conocimientos en su mayor parte inservibles y no relacionados con la realidad que vive el niño, fruto de esta terrible educación el niño se vuelve desconfiado, comienza a ver a sus compañeros cómo competidores, el miedo a lo diferente provoca la burla y el desprecio hacia aquellos que se salen de lo establecido, se trata de todo un proceso para destruir aquello que es esencial en el niño, este trauma durará toda la vida, y el adulto lo habrá interiorizado perfectamente, no necesitará ya de profesores-policía que le manden porque él mismo reclamará que le digan que tiene que hacer y cómo debe vivir

lunes, 15 de noviembre de 2010

El Decrecimiento cómo la única de opción del ser humano.

Decrecimiento

De Wikipedia, la enciclopedia libre
El decrecimiento es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos. Rechaza el objetivo de crecimiento económico en sí del liberalismo; en palabras de Serge Latouche: la consigna del decrecimiento tiene como meta, sobre todo, insistir fuertemente en abandonar el objetivo del crecimiento por el crecimiento, [...] En todo rigor, convendría más hablar de "acrecimiento", tal como hablamos de "ateísmo".[1] Por ello también se suelen denominar "objetores de crecimiento". La investigación se inscribe pues en un movimiento más amplio de reflexión sobre la bioeconomía y el postdesarrollo, que implicaría un cambio radical de sistema.
Muchas organizaciones por el decrecimiento han adoptado como logo el caracol, en referencia a las palabras de Iván Illich sobre la Lógica del Caracol.[a].
La conservación del medio ambiente, afirman, no es posible sin reducir la producción económica que sería la responsable de la reducción de los recursos naturales y la destrucción del medio que genera, que actualmente estaría por encima de la capacidad de regeneración natural del planeta. Además, también cuestiona la capacidad del modelo de vida moderno para producir bienestar. Por estas causas se oponen al desarrollo sostenible. El reto estaría en vivir mejor con menos.[2]
Los partidarios del decrecimiento proponen una disminución del consumo y la producción controlada y racional, permitiendo respetar el clima, los ecosistemas y los propios seres humanos. Esta transición se realizaría mediante la aplicación de principios más adecuados a una situación de recursos limitados: escala reducida, relocalización, eficiencia, cooperación, autoproducción (e intercambio), durabilidad y sobriedad. En definitiva, y tomando asimismo como base la simplicidad voluntaria, buscan reconsiderar los conceptos de poder adquisitivo y nivel de vida. De no actuar razonadamente, opinan generalmente que se llegaría a una situación de decrecimiento forzado debido a esa falta de recursos: y si no decrecemos, mi pronóstico es el siguiente, en virtud de un proyecto racional, mesurado y consciente, acabaremos por decrecer de resultas del hundimiento sin fondo del capitalismo global.[3]
Sus defensores argumentan que no se debe pensar en el concepto como algo negativo, sino muy al contrario: cuando un río se desborda, todos deseamos que decrezca para que las aguas vuelvan a su cauce.[4

sábado, 13 de noviembre de 2010

Un Paseo por la Urbanización de mi infancia.

La característica fundamental del hombre urbanizado puede definirse en una sola emoción: El miedo.
Se trata de un miedo paranoico, autoinducido, que no está provocado por ningún peligro en concreto, se observa claramente en la arquitectura: las casas todas pegadas y divididas en bloques, un muro de separación que divide la zona de jardín y las pistas deportivas y otro muro que separa el exterior-peligro del interior de la urbanización, todo el complejo en sí parece una fortaleza inexpugnable, las ventanas de las casas tienen todas rejas metálicas, en la entrada principal un gran letrero rojo reza: “Propiedad Privada, Prohibido el Paso”. Este gran cartel es interiorizado en las mentes de los residentes como un mantra, las 4 Ps sagradas: Propiedad: yo me separo del resto por poseer una propiedad que debo defender de los demás que quieren robármela, Privada: Esta propiedad es mía exclusivamente, nadie puede beneficiarse de su uso nada más que yo y mi familia, Prohibido el Paso: La palabra Prohibido siempre estará presente en la mente del hombre urbanizado, creando todo un inventario de prohibiciones para limitar sus pasos a lo largo de la vida.
Cabría pensar que esta urbanización conscientemente separada y aislada de su entorno puede constituir toda una comunidad, sin embargo el hombre urbanizado vive en permanente conflicto y desconfianza con sus vecinos de comunidad, debido a esta mentalidad privada considera a sus vecinos cómo competidores en el beneficio de los recursos de la comunidad (piscina, barbacoa, parque, pistas deportivas) , los vínculos que mantiene con sus vecinos están inseminados de esta desconfianza, ya que todo lo que no es él y su familia es considerado cómo peligro potencial, además, la urbanización está compuesta por familias muy diversas, provenientes de distintas zona geográficas y de distinto nivel adquisitivo. Esto hace que resulte complicado identificarse con el otro, cuyo bagaje y procedencia puede ser muy distinta.
Un ejemplo representativo de la vida urbanizada puedo serlo yo y mi familia: desde niño fuí socializado en la necesidad de unos límites claros y definidos, yo salía de mi urbanización fortaleza después de atravesar dos puertas y llegaba al colegio-cárcel, en este colegio cárcel permanecía el día completo, digo colegio-cárcel por que la arquitectura de este colegio es similar al de una cárcel, con vallas altas y edificios cuadrados, y porque emocionalmente es vivida cómo una cárcel, existe una separación por edades con otra valla en su interior, el entorno físico dónde un niño se desarrolla condiciona su mentalidad, un entorno con tantas vallas de separación y arquitectura cuadrada condiciona una pensamiento de separar elementos, una mentalidad muy rígida y sin capacidad de percibir la realidad, obsesionados con delimitar nuestra propiedad vivimos encerrados toda la vida entre cuatro paredes: la urbanización-fortaleza, el colegio-cárcel, el coche y la oficina cuándo somos mayores, a nivel psíquico, permanecemos enclaustrados en nuestra propia mente-prisión, incapaces de percibir la verdadera bastedad del universo dónde vivimos.
Esta socialización que sufre el hombre urbanizado obsesionado con delimitar todo el espacio dónde habita y paranoico del temor a que le roben su propiedad, le convierte en un ser desconfiado que necesita por encima de todo seguridad. Toda su vida girará en torno a pedir cada vez mayor seguridad, se trata cómo sabemos de un círculo vicioso dónde el miedo hace buscar seguridad, pero al percibir que es posible mayor seguridad vuelve a aparecer el miedo, y este círculo no tiene fin.

El trauma que supone nacer y crecer en una familia urbanizada dura toda la vida, ahora es cuando empiezo a percibir sus nefastas consecuencias.
Durante todo el crecimiento el temor al exterior de la urbanización siempre estuvo presente en mi vida, en la televisión hablaban de asesinatos y robos, yo creía vivir en un oasis dentro de un desierto de barbarie humana, de hecho, mi juego preferido era fantasear con que vivía en una fortaleza que debía defender ante mis enemigos del exterior, simbólicamente estaba elaborando lo que percibía a mi alrededor.
Creces con ese miedo y esa inseguridad que te impiden explorar el mundo, arriesgarte.
En el colegio, el niño debe sobrevivir a la edu-castración de sus potencialidades naturales, sometido a un férreo horario es evaluado y controlado, sometido a una presión constante por parte de los profesores, por una educación cuyo objetivo es eliminar toda creatividad o talento especial en el niño para instaurar unos conocimientos en su mayor parte inservibles y no relacionados con la realidad que vive el niño, fruto de esta terrible educación el niño se vuelve desconfiado, comienza a ver a sus compañeros cómo competidores, el miedo a lo diferente provoca la burla y el desprecio hacia aquellos que se salen de lo establecido, se trata de todo un proceso para destruir aquello que es esencial en el niño, este trauma durará toda la vida, y el adulto lo habrá interiorizado perfectamente, no necesitará ya de profesores-policía que le manden porque él mismo reclamará que le digan que tiene que hacer y cómo debe vivir.

sábado, 6 de noviembre de 2010

causas de sufrimiento


                Nuestra sed espiritual está siempre presente, es una necesidad intrínseca de nuestra alma, y si las condiciones ambientales no pueden  satisfacer esta sed nos sentiremos desconectados del mundo, solos y angustiados.

                Venimos al mundo con una carga que no elegimos pero que nos marcará para el resto de nuestras vidas, de niños tenemos la imperante necesidad de sentirnos amados, protegidos y tenidos en cuenta en nuestra familia, aprendemos a relacionarnos con el mundo imitando a nuestros padres, así es cómo adquirimos nuestros patrones o rasgos de personalidad, el niño entra a desempeñar un determinado rol dentro de la familia, dependiendo de las circunstancias en las que nace( el número que ocupa con los hermanos, si viene a substituir a algún familiar)  y el deseo que sus padres proyectan sobre él ( si lo deseaban con otro sexo, las expectativas y esperanzas que tienen puestas en él).

                Así se van forjando improntas en nuestro inconsciente, que pueden tomar la forma de promesas que hacemos ante el mundo  ( no podré superar nunca a mis padres, por lo que no me permito triunfar,  nadie puede quererme por que no soy digno de ello, no puedo confiar en la gente, tengo que luchar para sobrevivir en este mundo).

Andamos por la vida queriendo cambiar  las causas que nos producen sufrimiento pero ignoramos la fuerza que estas promesas ejercen sobre nosotros.


                El cuerpo emocional se constituye en su profundidad de las emociones que sentimos  en  nuestra infancia, y de la relación que creamos con el objeto de nuestro amor.  (Relaciones de identificación, fusión, proyección, etc), de manera que estas emociones siguen teniendo su fuerza y de hecho son la base de nuestro cuerpo emocional cómo adultos.

Podríamos pensar entonces que si nuestras emociones están marcadas por la infancia, entonces tendríamos poco margen para cambiar y evolucionar, actualizando nuestras emociones a nuestro nivel de conciencia, lo que ocurre es que cuando ampliamos nuestro nivel de conciencia se produce la alquimia y el cuerpo emocional puede mutar en  emociones  de mayor  paz, serenidad y lucidez.

Por esto el psicoanálisis no resulta eficaz para el cambio necesario en el cuerpo emocional del ser humano actual, la mayoría de personas tienen  el cuerpo emocional de un niño, cómo mucho de un adolescente, y están totalmente identificadas con esas promesas que hicieron, el psicoanálisis puede ayudarles a tomar consciencia de estas promesas, pero para cambiar se hace necesario una evolución en la conciencia, pues un simple análisis racional de sus causas no produce ninguna transformación.

jueves, 7 de octubre de 2010

El niño necesita crear ese otro yo, una careta ...


Los adultos de su entorno esperan de él algo que no es, requieren un orden que no es el suyo, unas respuestas a preguntas que no puede entender, comportamientos cuya estructura ideológica o social no corresponden en absoluto a su naturaleza instintiva. Y como el niño no puede marcharse, cambiar de padres o de entorno cultural, como haría un adulto que llegara a un puesto de trabajo en el que no puede entender lo que se espera de él y simplemente termina despidiéndose, el niño debe montarse un personaje colateral que más o menos responda a lo que se espera de él. Por otra parte como los padres o quien lo cuida han de tener forzosamente razón, porque de otra manera él sentiría que su supervivencia está amenazada, cualquier fallo en ejecutar bien ese personaje sobrepuesto lo atribuye a él mismo y aparecen las culpabilidades y erosiones en la autoestima que no tienen sentido en cualquier otra especie viva, ni tampoco lo tendrían respecto de su propia naturaleza.

Juan Trigo

martes, 5 de octubre de 2010

EGO INTELECTUAL: LA TORRE



¿Qué me dice la Torre?

Deja de buscar a Dios en el cielo y encuéntralo en la tierra.
Soy el templo: el mundo entero es un altar que sacralizo. Mi existencia, como la vuestra, demuestra con cada latido de corazón que el mundo es divino, que la carne es una celebración viva, y la vida una construcción incesante.
Una corona defensiva me alejaba del mundo. Un tapón de antiguas palabras obstruía mi mente, nubes de sentimientos cristalizados, momificados, petrificados, impedían que surgiera la luz de mis latidos.
Si quieres llenarte  primero debes vaciarte, si quieres obtener algo que necesitas, antes debes desprenderte de aquello que no necesitas.
Un manto denso de deseos transformaban mis formidables ganas de vivir en carcelero. Era carne sin Dios, consumiéndose en las llamas de su propia existencia mi Ser convertido en prisión.
Desprecíandome, aislándome creyendo defender un territorio interior que sólo me pertenecía  a mí ¿Qué era yo en la oscuridad de esa torre? ¿Amo de que? ¿De qué parecer, de qué falsa identidad? Sólo era el aire enrarecido de una oscuridad egoísta.
Y, de repente, desde dentro y desde fuera surgió la fuerza esencial, el amor que sostiene la materia. Mi cima se abrió, mis cimientos también. Conocí el fuego del centro de la tierra, aquello que sostiene el Universo. Recibí el eje universal, y entonces, dejé de ser torre para ser canal.
Entonces estalló la alegría de la unión. Lo alto era lo bajo, lo bajo era lo alto. Sabía que podía estallar, que cada uno de mis ladrillos, cruzaría el infinito como un ave. Sabía que todo lo que había estado encerrado en la materia brotaría a través de mí Yo era el pilar central de una danza cósmica, era sencillamente el cuerpo humano en plena recepción de su energía original.
Te invito a que te desprendas de todas tus creencias erróneas y tus patrones caducos de pensamiento. A  que aceptes que has tratado de aislarte del mundo y esto te ha provocado demasiado  sufrimiento.
 Ahora ya debe cesar toda lucha, toda división, renuncia a esa mente enferma y ríndete a tu poder superior.
Pon en manos de la divinidad tu vida y tus pensamientos y brotará de nuevo en ti la verdadera plenitud, la alegría inmensa de vivir, si quieres entrar en mí deberás echar al fuego todos los caprichos infantiles de la tristeza y el miedo que tanto tiempo te han acosado.

EGO EMOCIONAL: LA RUEDA DE LA FORTUNA






¿Qué me dice la Rueda de la Fortuna?

La Rueda de la Fortuna me invita a reflexionar acerca de las inevitables alternancias de ascenso y de caída, de prosperidad y de austeridad, de alegría y tristeza. Me orienta hacia el cambio,  y la aceptación de la constante mutación de las emociones.
La Rueda me dice: he conocido todas las experiencias. Al principio tenía ante mí un océano de posibilidades. Guiada sucesivamente por la voluntad, la Providencia o el azar, elegí mis acciones, acumulé conocimiento, para luego estallar sin finalidad. Innumerables veces encontré la estabilidad. Quise conservar sus frutos sobre mi mesa pero los vi pudrirse. Comprendí que debía abrirme hacia los demás, compartir. Que tendría que buscar al gran otro en mí mismo. Me perdí buscando cuanto se me pareciera. Conocí el placer de reflejarme en los ojos del otro como en infinitos espejos. Hasta el día, en que con una fuerza irreprimible, actué en el mundo y traté de cambiarlo, para darme cuenta de que sólo podía empezar a transformarlo. Llegué al límite extremo de mí misma, plena, pero detenida, en espera de que el capricho divino, la energía universal me haga girar y que en mi centro eclosione el primer impulso del nuevo ciclo.
He aprendido que todo lo que empieza acaba y que todo lo que acaba empieza. He aprendido que todo lo que se eleva desciende, y que todo lo que desciende se eleva. He aprendido que todo lo que circula acaba estancándose y que todo lo que se estanca acaba circulando. La miseria se convierte en riqueza y la riqueza en miseria.
De una mutación a otra te invito a unirte a esta Rueda de la vida, aceptando los cambios con paciencia y humildad, hasta el instante en que nazca en ti la Verdadera Consciencia.
Te ofrezco mi sabiduría para que  a pesar de los cambios, a pesar de lo impermanente de la materia, tu centro siempre  se encuentre en paz y equilibrado.

EGO CREATIVO-SEXUAL: EL DIABLO




¿Qué me dice el diablo?

Soy Lucifer portador de la antorcha, el regalo que hago a la humanidad es la absoluta ausencia de moral. Nada me limita, he transgredido todas las leyes, quemo las consituciones y los libros sagrados. Destruyo todas las teorías, hago explotar todos los dogmas.En el fondo del fondo del fondo, nadie habita más profundo que yo, no me tengas miedo, o alimentarás  tus propios ,monstruos, en verdad soy tu aliado, atrévete a sumergirte en mis rutas oscuras, pero hazlo despojándote de toda lógica o creencia o nunca podrás conocerme.

Soy el poder oculto de la creación,  conmigo no hay paz,  hago temblar la catedral estúpida de la fé, cuando estoy presente en tu cuerpo lo lleno del fuego sagrado,  conmigo de aliado puedes liberarte del peso que ejerce la gravedad, no existen leyes que te limiten, puedes volar hacia el infinito, conmigo el tiempo se para al estallar en un profundo orgasmo, conmigo aprendes a morir y renacer de nuevo.

Estoy presente en tu plexo solar, soy la raíz de tu creatividad, al reprimirme estás renunciando a un inmenso poder.

Para ser más creativo y satisfacer mi centro sexual debes transgredir las normas que te impusieron tus padres y la sociedad, si quieres escribir de forma creativa olvidate de los conceptos preestablecidos, tu  centro creativo te invita a expresarte sin limitaciones.

En el plano sexual, al utilizar el sexo cómo una droga  para tapar tus  carencias espirituales y emocionales lo has contaminado profundamente,  yo te  enseño a vivir  el  acto sexual  de forma  sagrada, a  vivirlo con plenitud en el momento presente, olvidate de tus fantasías e imágenes mentales y entrégate  a él sin culpabilidad.

Cuando cese el autocontrol podrás rendirte al ahora y dejarte llevar por la poderosa corriente sexual.




EGO MATERIAL: EL EMPERADOR




¿Qué me dice el emperador?

Soy la seguridad. Soy la fuerza misma, cuando hablo dentro de ti comprendes  que no hay flaqueza.

Sin mí no tienes el poder de hacer, de expresarte, de oponerte: eres una víctima. Pero conmigo tu miedo cesa. Dejas de dudar y de desvalorizarte. Nadie puede obligarte a hacer algo que no quieres.

Soy invencible, No me demoro en el conflicto: guerreo. Nunca me rindo. Soy la certeza, nadie puede destronarme. Soy un eje, ordeno todo alrededor de mis leyes. Hago reinar el orden de todas las maneras, desde la más suave hasta la más féroz. Cuando me manifiesto en tu cuerpo, entras en pleno equilibrio, eres incapaz de tropezar. Conmigo, el cuerpo es el centro del Universo, está sostenido por una fuerza inmensa que puede hacer frente a cualquier cosa. Soy terriblemente tranquilo. Cuando me sitúo en vuestra boca, en vuestra musculatura, vuestras palabras son exactas no temblais. Todo en vosotros es calma: la vida orgánica. Los deseos, el corazón, la memoria, el tiempo y el espacio.

Colócame en tu centro como una fuente inagotable, cómo la raíz de tu vuelo futuro. Entonces la angustia no te impedirá vivir ni realizarte, la impotencia y la pereza no dominarán tu acción. El temor a la miseria no se opondrá a tu trabajo, serás capaz de construir tu prosperidad.

Las tormentas emocionales no te distraerán de tu obra, el dolor y la enfermedad no te impedirán sentir tu fuerza, nada podrá quebrantar tu concentración.

Ni tus reticencias intelectuales, ni tu timidez, ni tu identificación con el papel de víctima, ni los sufrimientos del pasado, ni la mala imagen que tienes de ti mismo te impedirán encontrarme, estoy presente en tus testículos, soy tu emperador.

Recibiste una educación tóxica, un sistema de valores nefasto, que han impreso en ti falsas leyes, acuerdos dañinos, ¡ Apartalas de ti!, edtablece tus reglas, tu sistema de trabajo, tus acciones a partir de las leyes que te revelo. Estoy aquí, aparezco y detrás de mí hay todo un ejército de: el sol,  las estrellas, las galaxias.

Te protejo y te exhorto  a la fuerza. Soy tu guerrero interior. El que ve tus flaquezas y no flaquea.







Tirada de Tarot del 1 de Octubre de 2010.

Este es el resultado de la tirada: EMPERADOR-DIABLO-RUEDA DE LA FORTUNA- TORRE.
Pregunta que me hago: ¿Cómo me encuentro actualmente en mis cuatro estados ( material, sexual-creativo, intelectual y emocional) y en qué energías debo apoyarme para seguir creciendo?

EL VALOR DE LA AMISTAD


Tenemos que establecer una diferencia entre amor de amig@s y amor de amantes. En el amor de amantes, ambos unen estrechamente los centros intelectuales, emocionales, sexuales y corporales.Si uno tiene una idea, el otro aporta otra que la complementa. Si uno desborda cariño, el otro se convierte en cáliz para recogerlo sin perder una partícula. Si uno se inflama en el calor de la pasión, el otro se agrega entero a la hoguera, dejándose consumir. Si uno ofrece sus brazos, su piel, sus latidos, su materia entera, el otro establece su nido en ese cuerpo que le parece abarcar el universo entero… En el amor de amig@s, el centro sexual se reserva para otros enlaces y el cuerpo no se ofrece como hogar. L@s verdader@s amig@s caminan juntos, respetando los límites del otro, sin jamás violar las fronteras. Ahí no hay exclusividad ni celos, hay una total ayuda para que el otro despliegue sus alas y vaya en busca de lo único que en nuestro mundo industrial no puede comprarse ni venderse: el amor…

El amor es total, abarca todos los centro y más. Cuando no es así, no es verdadero amor. El verdadero amor , como el universo, está en contínua expansión, nunca cesa de aumentar. Comienza por una semilla animal, necesidad de la compañía material y sexual, luego abre el corazón y deviene tierno, cariñoso … pero va a más… invade el espíritu, atraviesa el espacio hacia todas las direcciones hasta llenar al cosmos, perfora el tiempo y se hace eterno…

En la amistad se asciende por otra escalera: se va del egoísmo a la generosidad hasta llegar al don de sí. Me uno al otro porque es mi igual, en él/ella se sacia mi sed de encontrar un espejo, alguien que es como yo, que me escucha y ve con infinita paciencia. Luego, si progresa mi conciencia, comienzo a compartir, “lo mío es tuyo, lo tuyo es mío, toda la sangre formando un río”… Compartimos los éxitos, los fracasos, las aventuras, los sueños… Por último, cuando conocemos la compasión y domamos a la muerte, ella ya no nos persigue sino que nos acompaña como una perra fiel, vemos lo efímero del otro, sabiendo que nos vamos pronto o tarde a perder..”Tú caminarás por tu sendero, yo por el mío. La fuerza de tu recuerdo me impulsará, alimentará mi alma cada día, pero tu presencia sólo será una ausencia sagrada”. La rosa se deshace, queda su perfume.

Por Alejandro Jodorowsky

lunes, 4 de octubre de 2010

LA DOMESTICACIÓN DEL SER HUMANO




Tú no escogiste tu lengua, ni tu religión, ni tus valores morales: ya estaban ahí antes de que nacieras. Nunca tuvimos la oportunidad de elegir qué creer  y qué no creer. Nunca escogimos ni el más insignificante de estos acuerdos.  Ni siquiera elegimos nuestro propio nombre.
De niños no tuvimos la oportunidad de elegir nuestras creencias, pero estuvimos de acuerdo con la información que los demás nos trasmitieron del sueño del planeta.
La única forma de almacenar información es por acuerdo. El sueño externo capta nuestra atención, pero si no estamos de acuerdo, no almacenamos esa información. Tan pronto como estamos de acuerdo con algo, nos lo creemos, así es cómo aprendimos cuando éramos niños. Los niños creen todo lo que dicen los adultos. No escogimos estas creencias, y aunque quizás nos rebelamos contra ellas, no éramos lo bastante fuertes para que nuestra rebelión triunfase.
A través de esta “domesticación” aprendemos a vivir y a soñar. Día a día, en casa, en la escuela, en la iglesia y desde la televisión, nos dicen cómo hemos de vivir, qué tipo de comportamiento es aceptable. Tenemos todo un con concepto de lo que es una “mujer” y de lo que es “un hombre”.  Y también aprendimos  a juzgar: Nos juzgamos a nosotros mismos, juzgamos a otras personas, juzgamos a nuestros vecinos ….
Domesticamos a los niños de la misma manera que a nuestros perros o  nuestros gatos., con un sistema de premios y castigos. Nos decían “eres un niño bueno” o “eres una niña buena”. Cuando hacíamos lo que mamá y papá querían que hiciéramos. Cuando no lo hacíamos, éramos “una niña mala” o “un niño malo”.
Nos castigaban y nos premiaban muchas veces al día, pronto comenzamos a tener miedo de ser castigados y también de no recibir la recompensa, es decir la atención de nuestros padres y de los demás.
Cuando recibíamos el premio nos sentíamos  bien, y por ello, continuamos haciendo lo que los demás querían. Debido a este miedo a ser castigados y a no recibir la recompensa, empezamos a fingir que éramos lo que no éramos, con el único fin de complacer a los demás, de ser lo bastante bueno para otras personas. Empezamos a actuar para intentar complacer a papá y a mamá, a los profesores y a los amigos. Fingimos ser lo que no éramos por miedo al rechazo. Al final la personalidad falsa acabó sepultando a nuestra verdadera esencia. Nos  convertimos en una copia de las creencias de mamá, las creencias de papá, las creencias de la sociedad y de la religión.
La domesticación es tan poderosa que, en un determinado momento de nuestra vida, ya no necesitamos que nadie nos domestique. Estamos tan bien entrenados que somos nuestro propio domador. Ahora nos castigamos si no seguimos las reglas de nuestro sistema de creencias familiar.
Nuestro sistema de creencias es como el Libro de la Ley que gobierna nuestra mente. No es cuestionable,; cualquier cosa que esté en este libro es nuestra verdad personal. Basamos todos nuestros juicios en él. Aún cuando vayan en contra de nuestra naturaleza interior.
Cada ves que hacemos algo en contra de nuestro Libro de la Ley, nuestro Juez interior dice que somos culpables, que necesitamos un castigo, que debemos sentirnos avergonzados. Esto ocurre muchas veces al día, día tras día, durante todos los años de nuestra vida.
Cualquier cosa que vaya contra el libro de la ley hará que sintamos una extraña sensación en el plexo solar,  una sensación que se llama miedo. Incumplir las reglas del Libro de la Ley abre nuestras heridas emocionales, y reaccionamos creando veneno emocional.
¿Cuántas veces nos hacemos pagar por el mismo error? La respuesta es miles de veces.
Cada que vez  que recordamos un error nos culpamos de nuevo, nos autocastigamos, y también castigamos a los demás cada vez que rememoramos una ofensa, ¿ Es esto justicia?.
Nuestro juez interior está equivocado porque el sistema de creencias, el Libro de la Ley es erróneo. Todo se basa en leyes falsas. La mayoría de creencias que hemos almacenado sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea son  mentira, y si sufrimos es porque creemos en todas ellas.
Toda nuestra mente es una bruma que los toltecas llamaron mitote. Nuestra mente es un sueño en el que miles de personas hablan a la vez y nadie comprende nada. Nos resulta verdaderamente imposible reconocer que somos nosotros los que construimos nuestro mundo a cada instante, ese ruido de fondo que es nuestra mente nos lo impide.
Esa es la razón por la cual nos resistimos a la vida. Lo reconozco: estar vivo es mi mayor miedo. No es la muerte; mi mayor miedo es arriesgarme a vivir: correr el riesgo de ser libre y de expresar lo que realmente soy. He aprendido a  vivir intentando satisfacer las exigencias de otras personas. He aprendido a vivir según el punto de vista de los demás por miedo a no ser aceptado, de no ser lo suficientemente bueno para ellos.
                                                                                                                                                
Al tratar de complacer a mis padres, cree una imagen en mi mente: “ el niño perfecto”, una idea de cómo debía ser si quería obtener su cariño, así que cada vez que esa imagen no coincide con lo que soy me rechazo y me resulta realmente imposible perdornarme por no ser quien se supone que debería ser. No puedo perdonarme por no ser perfecto.
El resultado es un sentimiento de falta de autenticidad y una necesidad de utilizar máscaras sociales para evitar que los demás se den cuenta. Nos da mucho miedo que alguien descubra que no somos lo que pretendemos ser.
Me deshonro a mí mismo sólo por complacer a otras personas, nadie en toda mi vida me ha maltratado más que yo mismo. El límite del maltrato que tolerarás de otra persona es exactamente el mismo al que te sometes tú. Si alguien te maltratata un poco menos de lo que sueles hacerlo tú, seguramente continuarás con esa relación y la tolerarás siempre.

sábado, 25 de septiembre de 2010

El primer paso


Alejandro Jodorowsky: Los discípulos creen que al obtener la mítica iluminación comenzarán a vivir en una total paz. Pero no es así: apenas se desmoronan los límites del yo individual, la mente transpersonal se da cuenta de la crueldad del mundo, de la injusticia social, de su anterior falta de responsabilidad, de la confusión intelectual y emocional en las que ha vivido, de la gran cantidad de compromisos negativos de los que debe desprenderse. Al obtenerse la iluminación comienza el intenso trabajo de remover los escombros, de expulsar a los vampiros, de pagar las deudas… Esta fábula puede ser útil para comprender mejor tal situación:
En aquella ciudad ninguna casa tenía ventanas. Las habitaciones eran cubos negros. ¡No se conocía la luz! La atmósfera contaminada formaba un escudo impenetrable a los rayos del sol. Los habitantes de ese mundo no tenían nariz. Sintiéndose felices, habitaban en la sombra, sólo preocupados de trabajar para llenarse la panza y satisfacer sus deseos sexuales. Un buen día apareció un anciano que gritaba: “¡Vendo lámparas y narices!” Un ciudadano que por ahí pasaba se sintió atraído por el brillo de los ojos del extranjero que relumbraban en el negro como dos luciérnagas. Compró una lámpara y se puso una nariz. Regresó a su cubículo. Apenas cerró la puerta, un insoportable olor se le metió por las fosas nasales para zaherir su cerebro. Encendió la lámpara. Lo que él creía una pieza hermosa, limpia, tranquila, era un nido de arañas, basura, alimentos podridos, muebles apolillados, capas de grasa, excrementos y ratas apestosas. ¡No pudo permanecer en ese asqueroso lugar! Recorrió las calles hasta encontrar al viejo. Le espetó: “¡Brujo desgraciado! ¿Que hizo con mi elegante mansión? Antes yo vivía bien, como todo el mundo, pero apenas me puse su nariz y prendí la lámpara, esos dos objetos cambiaron mi mundo. ¿Por qué tanta maldad?” El vendedor respondió: “¡Tu mundo no fue cambiado, es así! Antes no te dabas cuenta y creías estar bien en un sitio podrido que tarde o temprano te hubiera destruido. Cuando se adquieren nuevos órganos y se hace la luz, sufrimos porque nos vemos como realmente somos y no como imaginamos ser. Ahora que ya sabes cuál es tu realidad debes abrir ventanas, matar parásitos, limpiar paredes, desinfectar el lugar y serás feliz. ¡Entonces dale la lámpara y la nariz a otro ciudadano, hasta que la ciudad, limpia, se desprenda de su caparazón venenoso y entre, por fin, la luz del sol!”.
Toda toma de conciencia, al comienzo, acarrea dolor. El trabajo lo mitiga… Cuando un país vence a la mentira y se da cuenta de su crítica situación, sufre una crísis. Pero esta toma de conciencia le es necesaria para que, conociendo las fallas, elimine la corrupciòn.
 

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Alejandro Jodorowsky



Me gustaría no sólo ver a pequeños grupos de jóvenes, sino a todos los ciudadanos del mundo manifestando contra las industrias nocivas que dañan nuestra salud y la salud del planeta. Hace treinta años, en Londres, un señor que fue marino durante la segunda guerra mundial, me contó esta anécdota:

En el puerto, un gusano trepó al barco y tejió su capullo. Nadie lo notó. Zarparon. Los días, en el desierto oceánico, se sucedían aburridos y grises, hilados por un monocorde olor salino. De pronto, en la infinita desolación, apareció una mariposa, agitando sus aterciopeladas alas entre los implacables cañones. Todos cesaron sus labores para vitorear al insecto. Pero las expresiones de alegría, poco a poco se fueron transformando en un silencio triste. Se habían dado cuenta que el animalillo estaba condenado a morir por falta de alimento. El revoloteo no era una danza eufórica sino desesperados aletazos de hambre. El cocinero corrió a la despensa para volver con un montón de azúcar. Otro aportó un trébol seco. Alguno hizo una flor con miga de pan. La mariposa, pegada a la lona de un bote salvavidas, como si posarse ahí expresara el deseo de todos los soldados por volver a sus hogares, agonizó lentamente. Cuando murió, la envolvieron en una pequeña bandera de seda y al son de una trompeta militar, le rindieron honores póstumos. Un marino, con la garganta apretada por el dolor, pronunció el sermón: “Ya sabemos que morir es nuestro destino, que nada de lo que hay en la Creación dejará de perecer, mas no nos entristece la muerte de esta mariposa, sino el hecho de que nunca conoció una flor. También estamos tristes por nosotros mismos porque podemos ser exterminados antes de cumplir aquello para lo que nuestros cuerpos están programados: el goce intenso de un planeta que debería ser un paraíso. Desde que nacemos, nos encontramos en un navío sórdido navegando a través del desierto. Ya ningún ser humano nace en la felicidad que le corresponde. Hemos estado en guerra contra la naturaleza y lo hemos arruinado todo. Nuestros hijos llegarán en medio del hambre, la erosión y la violencia, como mariposas condenadas a nunca encontrar el alimento que les corresponde. ¿Por qué tenemos que irnos de este mundo con hambre y sed de amor?”.
Arrojaron la mariposa al mar como si fuese un compañero caído en la batalla… Cierto es que he contado esta historia en forma literaria pero, lo puedo asegurar, sucedió realmente. El caballero londinense, como todo inglés, contuvo su emoción, pero noté que sus ojos se humedecían más de lo normal.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Disertaciones desde la noche

Encuentro nuestra civilización semejante a una gran granja de pollos, los pollos desde que nacen son separados de sus madres (la madre naturaleza), son aislados, alimentados artificialmente y preparados para que vivan en esas jaulas sin cuestionarse porqué están ahí, son domesticados para realizar siempre las mismas conductas, condicionados a seguir y ser fieles a “la mano que les dá de comer” que es la misma que les mantiene cautivos, sacrifican las alas que su madre les otorgó por la seguridad de picar tres veces al día en su comedero a ras del suelo, nunca llegarán a ser aquello para lo que nacieron: “aves”, en lugar de ello, se convertirán en copias defectuosas unos de otros.
Al final de su triste vida, estos pollos pasarán a ser una cifra más en la cadena de producción, sin huellas, nadie se acordará de que han transitado la existencia, llevados al matadero, terminarán con su vida de la misma forma aséptica cómo empezó.

jueves, 13 de mayo de 2010

¿Dónde encontrar una mujer que sepa volar?

No sé. Me importa un pito que la mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! - y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretenden seducirme!
Esta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!..." y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia el de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un sólo vuelo!
Después de conocer a una mujer etérea ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Poema Anónimo